viernes, 22 de abril de 2016

RAY BRADBURY:
"A POEM WRITTEN ON LEARNING THAT SHAKESPEARE AND CERVANTES BOTH DIED ON THE SAME DAY"
Great Shakespeare lost, Cervantes gone 
The sun at noon goes down. The dawn 
Refuses light. Time holds its breath
At this coincidence of death
Then can it be? and is it so
That these twin gods to darkness go
All in a 
day! and none to stop
The harvesting of this fell crop
Each in its field, and each so bright
They, burning, hurled away the night.
Yet night returns to seize its due,
One Spirit Spout? No! Death takes two.
First one. The world goes wry from lack 

Then two! tips world to balance back.
Two Comet strikes within a week,
First Spain, the dumbstruck England’s cheek. 

The world grinds mute in dreads and fears 
Antarctica melts down to tears,
And Caesars ghosts erupted, rise
All bleeding Amazons from eyes,
An age has ended, yet must stay
As witness to a brutal day
When witless God left us alone
By deathing Will, then Spanish clone.
Who dares to try and gauge each pen
We shall not see such twins again. 

Shakespeare is lost, Cervantes dead?
The conduits of God are bled 


And gone the Light, and shut the clay
Two Titans gone within a day,
Two felled by one sure stroke of death,
Christ gapes his wounds, God stops his breath. 

And we are staggered by twin falls
The vastness of the day appalls
As if a tribunal of Kings
From Caesars down to our Royal Things,
A pageant of rich royalty
Were drowned in Time’s obscenity.
Who ordered thus: «Two giants — die.» 

First one and then our other eye
God shut the great, then greatest dream 

One not enough? No, it would seem
A void half full if Shakespeare, done
Went down to doom at sunset’s gun.
So then lamenting, then with laugh,
God seized and filled the other half. 

Cervantes pulled across the sill
To heart of Comet brim and fill.
God sent both forth, twin stars whose fire 

Birthed whales and beauteous beasts for hire 
And long years since we beg for rides
Where Cervantes plus Shakespeare hides 

Their fall? knocked echoes round the Stage 
And still we reckon our outrage
Because where is the sense in this
Our left hand and our right we miss
Which clapped together made applause
For God and Primal Cosmic Cause.
But Cervantes and Bard strewn cold
Two wild Dreams in one dumb soil mold?

Let all the echoes flow in tides
Where comets are their flowering brides 

And Cervantes and bawdy Will 

Do windmill fight our hopes uphill
And rouse us up in nightmare bed
To cry: Quixote, Hamlet, dead?
In one fell day? Get off! Get. Go!
Such funerals I will not know.
Their graves, their stones, these I refuse. 

Lend me their books, show me their Muse. 
By end of day or, latest, week,
I bid Cervantes/Shakespeare speak
To brim my heart, to fill my head
With what? Good Don. Fine Lear. Not dead. Not dead! 


Bibliography
Ray Bradbury (2002): I live By The Invisible: New & Selected Poems. Clare: Salmon Poetry, pp. 13-15.


«POEMA ESCRITO AL SABER QUE SHAKESPEARE Y CERVANTES MURIERON EL MISMO DÍA» (RAY BRADBURY)
 
El gran Shakespeare desaparecido, Cervantes fallecido
y el sol que descinde al mediodía. El amanecer
rechaza la luz. El tiempo contiene el aliento
ante esta coincidencia de muerte
¿y puede ser?, ¡cómo puede ser
que estos dioses mellizos se marchen a la oscuridad
los dos el mismo día!, y que ninguno detenga
la siega de esta cruel cosecha
cada una en su campo, y cada una tan brillante,
ambas, ardiendo, alejaron la noche.
Aunque lanoche regresa para apropiarse de sus derechos,
¿A Liberar un Espíritu? ¡No! La Muerte se lleva dos.
Primero uno. El mundo anda desnivelado
¡pues dos! Y el mundo entonces se vuelve a equilibrar.
Dos choques de Cometas en na semana,
primero España, luego el boquiabierto rostro de Inglaterra.
El mundo se queda mudo de pánico y miedo,
la Antártida se derrite en lágrimas,
y los fantasmas de los Césares violentados surgen
como amazonas de ojos ensangrentados,
una edad ha concluido, aunque debe quedar
como testigo de un día brutal
en el que el absurdo Dios nos dejó solos
al dar muerte a Qilliam, y después al clon español.
¿Quién se atreve a intentar evaluar esas plumas?
Ya no volveremos a ver tales mellizos de nuevo.
Shakespeare ha desaparecido, ¿y Cervanes muert?
Los conductos de Dios están desangrados
y sin Luz, y terminado el barro,
pues dos Titanes se han ido en un solo día,
los dos derribados por un certero golpe de la muerte,
Cristo contempla con asombro sus heridas. Dios deja de respirar.
Y nosotros nos quedamos consternados por caídas mellizas,
la inmensidad del día horroriza
como si un tribunal de Reyes,
desde los Césares hasta nuestros Asuntos Reales,
un desfile de lujosa realeza
se ahogara en la obscenidad del Tiempo.
Alguien así lo ordenó: «Que mueran dos giganges».
primero un ojo y luego el otro,
Dios cerró el grande, ¿entonces el más grande sueño
no es bastante? No, parecería
un vacío meido lleno si Shakespeare, perdido
descendiera a la muerte justo alpistoletazo del ocaso.
Así pues lamentando, después riendo,
Dios cogió y llenó la otra mitad.
Cervantes avanzó por el umbral
para llenar y colmar el corazón del Cometa.
Dios los envió a los dos, estrellas gemelas cuyo fuego
alumbró ballenas y hermosas bestias de alquiler
y muchos años ya suspirando por los paseos
donde Cervantes más Shakespeare esconden
su caída. Ecos golpeteados por el Escenario
y aun así imaginamos nuestra atrocidad
porque donde se encuentra el sentido de esto
echamos de menos nuestra mano izquierda y derecha
que aplaudían juntas
a Dios y a la Primera Causa Cósmica.
Pero Cervantes y el Bardo helados
¿dos Sueños salvajes en un mudo molde de tierra?
Que todos los ecos fluyan con las mareas
donde los cometas sean sus novias florecientes
y Cervantes y el impúdico Will
disputen nuestras esperanzas cuesta arriba
y nos despierten del espantoso sueño
para gritar: «¿Quijote, Hamlet, muertos?
¿En un aciago día? ¡Déjalo!, venga. ¡Vamos!».
No veré tales funerales.
Sus tumbas, sus lápidas, las rechazo.
Prestadme sus libros, mostradme sus Musas.
Al final del día o, a más tardar, de la semana,
ruego a Cervantes/Shakespeare que hable
para colmar mi corazón, para llenar mi cabeza
¿de qué? Del Gran Don. Del buen Lear. No han muerto. ¡No han muerto!
23 de Abril de 1980


Referencia: Ray Bradbury, Poesía completa, Madrid, Cátedra, 2013, págs. 977-981 [Edición, Introducción y traducción de Jesús Isaías Gómez López]

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