jueves, 24 de diciembre de 2015

     Una familia compuesta por tres miembros se prepara para viajar al espacio. La madre y el padre ya han viajado antes; pero se trata del primer viaje del hijo. Se disponen a abandonar la Tierra un día como hoy, 24 de diciembre, pero del año 2052, el día antes de Navidad. Quieren pasar el día de Navidad juntos con un árbol de Navidad y velas; pero en la aduana les son requisados. Entran en el cohete y este despega hacia Marte cruzando la oscuridad espacial. El niño está ilusionado con la Navidad toda la noche y al final, cuando su reloj marca las 12 de la media noche, les pregunta a sus padres por el regalo de Navidad y el árbol con las velas y adornos. Estos se ponen de acuerdo y lo llevan hacia la puerta de entrada a una enorme cabina. El padre entonces marca el código y la puerta se abre, y entonces pasan. Delante de ellos hay un enorme ojo de buey, una ventana de un metro y medio de alta por dos metros de ancha. El ojo de buey mostraba la vasta inmensidad espacial. 
 -Feliz Navidad, hijo mío —dijo el padre.
    El niño miró fijamente la profundidad espacial, dirigiendo la mirada a las estrellas que se asemejaban a 10 billones de velas navideñas. Este era el regalo de Navidad, desde el espacio infinito. 
    Uno podría pensar que Ray Bradbury es una especie de Isaac Asimov, pero no nos engañemos, tras la lectura de relatos como este advertimos la vasta diferencia y distancia sideral entre estos dos grandes autores, pese a que en ocasiones ambos compartan un "mensaje" de ciencia ficción. Bradbury es un fabulador de la ciencia ficción y/o de la fantasía, mientras que Asimov es un escritor de ideas dentro de la ciencia ficción. 
     Este cuento aparece en la colección de relato corto R is For Rocket, de 1962. De esta colección podemos destacar esencialmente la poesía de las descripciones, así como la amplitud de temas y de estilos literarios que el creador maneja y dirige en sus figurativos retratos. Este cuento, "El regalo", es sin duda uno de los mejores "aguinaldos" que Ray Bradbury nos deja, a niños, jóvenes y mayores,  por Navidad. 



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